Conoce a la nueva generación de médicos pro-fertilidad.

Con la idea de formar su propia clínica de fertilidad y entregar a las parejas una opción más económica y directa de solución al problema que los aqueja y que, en algunos casos, los ha hecho perder las esperanzas es que estos jóvenes especialistas en fertilidad emprendieron este sueño.

Se trata del Centro de Fertilidad las Bellotas, un lugar donde conviven con sus pacientes, quienes se encuentran con un grupo de jóvenes, una atención directa y la disponibilidad de tiempo para seguir los tratamientos de fertilidad de cerca, personalmente y sin intermediarios que alargan los procesos.

Claudio Villarroel Quintana, Reinaldo González Ramos, Macarena Socias Trujillo, Cristián Jesam Gaete y Ana Godoy Rencoret, son los cuatro ginecólogos especialistas en fertilidad y la bióloga a cargo de los tratamientos, quienes forman este “team” que busca apoyar a personas de todos los estratos sociales, incluyendo a aquellos pacientes de Fonasa, que buscan una opción más asequible.

“Comenzamos el año 2010 y somos todos un grupo de pos-becados de la Universidad de Chile, del Instituto de Investigación Materno Infantil. Nuestra subespecialidad es infertilidad y medicina reproductiva y en el fondo vimos que hay un ambiente súper competitivo, con centros privados grandes que se dedican a la medicina reproductiva, pero cuesta mucho partir o ingresar a uno de estos grupos, entonces la única forma de entrar en el mercado era aunando fuerzas”, cuenta a Terra.cl Cristián Jesam, uno de los impulsores del proyecto.

Pero más que una intención comercial, también se pensó en el público, y en todo tipo de público, para que ninguna pareja perdiera esta oportunidad de conseguir la paternidad. Así lo explica Reinaldo González, otro de los especialistas de este equipo médico.

“En el fondo la gran ventaja de venir aquí, es que nosotros tenemos tarifas que son mucho más baratas que las grandes clínicas y también estamos armando paquetes de atención en medicina reproductiva, que serán mucho más económicos que atenderse en las grandes clínicas, o en centros privados que existen en Santiago. Es muy conveniente para pacientes, por ejemplo de Fonasa”.

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